Cuando supe que mi nieto Timmy no había recibido los 300 dólares que le enviaba cada mes, una preocupación me invadió. Siempre había pensado que el dinero que le enviaba a través de mi nuera Susan llegaba a él. Sin embargo, cuando Timmy me llamó preocupado diciendo: «Abuela, ¿puedes enviarme algo de dinero?», supe que algo no estaba bien.

Al principio, decidí darle una oportunidad a Susan. Habíamos acordado que ella le pasaría el dinero a Timmy sin decirle que venía de mí. No quería que él pensara que estaba comprando su amor. Pero cuando Timmy dijo que Susan no le daba dinero de bolsillo, eso fue una señal alarmante. «Ella dice que soy demasiado pequeño para eso», añadió. Un sentimiento de ira e incredulidad comenzó a invadirme.
Para aclarar la situación, decidí poner en marcha un plan. Llamé a Susan y le propuse: «¿Quizás podríamos pasar tiempo juntas e ir de compras?» Ella aceptó con gusto, sin sospechar mis verdaderas intenciones. Nos encontramos y fuimos a una tienda de antigüedades, donde mi amiga Helen ya estaba al tanto de mi plan.

Cuando llegamos, Susan notó un hermoso collar, y sus ojos brillaron. «¡Oh, es precioso!» exclamó. Decidí probar su reacción al dinero. Mencioné que pensaba enviar 500 dólares adicionales a Timmy para que pudiera comprar el juguete de sus sueños, y vi a Susan quedarse paralizada, pensativa.
Al día siguiente, supe que Susan había vuelto a la tienda. Helen me llamó para decirme: «Está aquí y pregunta por el collar.» Me apresuré a ir a la tienda para ver qué estaba pasando.
Al entrar, vi a Susan entregando dinero a Helen. Helen miró los billetes y, con aire incrédulo, dijo: «Susan, estos son billetes falsos.» El rostro de Susan se puso blanco y comenzó a entrar en pánico: «¡No, no es posible!»

En ese momento, decidí intervenir. «Susan, ¿qué está pasando?» le pregunté tratando de mantener la calma. Las lágrimas caían por sus mejillas, y finalmente dijo: «Lo siento, Mery. No quería que esto terminara así.»
Sentí emociones encontradas: ira y tristeza. Respondí: «Has perdido mi confianza. Ya no puedo confiar en ti para enviar el dinero.» Susan asintió con la cabeza, entendiendo la gravedad de la situación. Sabía que había hecho bien en decidir no contar más con ella y enviar el dinero directamente a Timmy.







